Por Pablo Gutiérrez-Ambrossi Larios (5º EP F) dedicado a Jaime Gómez Martínez

 

JAVIER EN LA JUNGLA

 

PRESENTACIÓN

Si os gustan los libros de humor os gustará mucho este cuento. Nuestro principal personaje es Javier. Es una persona bastante gordita, tiene una barba enorme, mide un metro cincuenta y tres, pesa sesenta y dos kilos. Tiene alguna que otra peca por la cara, tiene los ojos marrones, el pelo grisáceo y está blanquito debido a que no le da mucho el sol. Es un aventurero muy famoso, vive en Brasil y casi todo el mundo le llama Señor Javier.

Nuestro segundo personaje es Pochí. Es un extraño mono que se une a Javier en el transcurso del viaje. Tiene la cola muy corta, unas orejas muy grandes y los ojos rojos como el fuego.

El tercero se llama Racamús. Es el que mete a Javier en la aventura. Es moreno, bastante delgado, tiene el pelo marrón oscuro y suele llevar gafas de sol.

El cuarto es el investigador Tom. Es prisionero. Tiene el pelo negro y siempre está en forma. Tiene los ojos azules y le gustan las apuestas.

El otro investigador es Rick. También acabará siendo prisionero. Tiene el pelo marrón es un poco gordito, tiene un pequeño bigote y los ojos verdes. Le gusta pelear.

Y... el último es el investigador Brayan. Es el tercero y último de los prisioneros. Tiene el pelo castaño, los ojos azules. Tiene el principio de una pequeña barba y buen cuerpo, mide uno setenta y seis, pesa cincuenta y un kilos y le gusta un montón la música. Es el jefe de los investigadores.

CAPÍTULO 1

Racamús al habla.

Un día, en casa de Javier... ¡Riiiiiiiiiiing!, ¡riiiiiiiiiiiiiiiiiiiing! Sonó el teléfono.

_ Si, ¿quién es?_ dice Javier.

_ ¡Hola! Me llamo Racamús, ¿es usted don Javier?

_ Sí lo soy.

_ Bien, tengo que hablar con usted sobre un asunto del Amazonas. Resulta que la tribu Rascapica tiene prisioneros a los investigadores Tom, Rick y Brayan. Necesito su ayuda.

_ ¿Yo?, pero ¿porqué la mía y no la de otro?

_ Porque tú eres lo bastante fuerte y robusto como para llegar hasta allí.

_ Vale lo haré. Por ellos.

_ Muchas gracias, ¡hasta la vista!

....... clic, clic.

Javier cogió la furgoneta y se fue a toda caña hasta el hotel más cercano. Cogió el mapa y eligió el Hotel Cigüeña. Se puso botas de montañero, un traje y un gorro verde. Los pantalones eran de color marrón oscuro. Cogió las cosas necesarias que por supuesto iban en una mochila.

Javier muy bien equipado salió a fuera para iniciar la aventura en la selva, intentó pasar entre las ramas, hojas, plantas, arbustos y árboles que estaban a la entrada y  pensó: para pasar tendría que cortar alguna planta, pero con unas tijeras no sería capaz, tendría que conseguir una espada. Se volvió al hotel y cogió una que tenía en el bolsillo de la maleta.

CAPÍTULO 2

Una selva muy extraña.

Cuando cogió la espada se dirigió a la selva y empezó a cortar

_ Uff, ¡qué duro está esto!

Cortó y cortó, luego se vio enganchado por unas raíces bastante grandes porque eran de un árbol inmenso. De repente vio unos monos muy raros. N tenían una cola larga sino una cola muy corta, más que una cola parecía un bulto con pelo. Los ojos eran rojos y las orejas eran enormes. Esos “monos” estaban mirando fijamente a Javier. De repente un “ mono” saltó a su cabeza, entonces Javier se movió para quitárselo de encima y se desató de las raíces. Siguió hacia delante y el “mono” que había saltado le siguió, parecía que Javier le caía bien y Javier viendo que le seguía le llamó Pochí.

Luego se encontró con un barranco, cogió cinco lianas y le dio una a Pochí. Pochí que era más hábil con las lianas que Javier cruzó en un instante y se puso a esperar a Javier, de repente...

_ ¡¡¡Aaaaaghh!!!_ un rugido salió detrás de Pochí.

Un león enorme comenzó a dar vueltas alrededor de Pochí, entonces Javier saltó y cogió al león por el rabo. Pochí aprovechó la oportunidad y se sentó encima del hocico. Le tapó la boca. Entonces Javier le empujó tan fuerte que llegó hasta el otro lado del barranco y con un rugido lastimero desapareció entre los arbustos. Luego se adentraron y vieron animales muy raros, tan raros que ni si quiera yo podría describir. Había tucanes, serpientes, osos, etc... Después oyó una música muy agradable pero fue muy breve, después se oyó una música aterradora parecía que venía de detrás de unos arbustos.

CAPÍTULO 3

La tribu Rascapica.

La música se oía cada vez más fuerte pero en un rato se calmó. Javier se escondió y asomó un poco la cabeza y vio... ¡¡¿una radio?!!.

Pues sí era una radio plateada y bastante pequeña. Pochí la cogió y la guardó en un bolsillo que tenía Javier en el traje verde. Siguieron andando y...

_¡Una serpiente!, ¡qué asco, las odio, las odio!, ¡apártala de ahí!

A Pochí le encantaban las serpientes. La cogió y se la comió.

_ ¡Aggh, qué asco! Mira que comerte una serpiente... Por dios ¡es lo más asqueroso que he visto en mi vida!_ Pochí le miró con cara de disgusto, se fue corriendo y desapareció.

Entonces Javier arrepentido por lo que había dicho gritó:

_ ¡¡¡Pochííí!!, ¡¡¿dónde estás?!! Ven, lo siento, no lo volveré a hacer, te lo prometo.

Estuvo buscando pero no lo encontró así que se puso a andar. De repente se oyó una música pero muy distinta a la anterior. Se asomó y vio ¡la tribu Rascapica!

_ Tiene a Pochí, cogeré una cuerda y le alcanzaré_ Cogió una cuerda e intentó alcanzarle pero falló.

Entonces con la cuerda ¡atrapó una persona de la tribu! que pronto se quitó la cuerda y empezó a tirar de ella mirando quién había sido. Javier ató la cuerda a un tucán. Entonces el de la tribu al ver que era un tucán se tiró de los pelos enfurruñado por la broma de aquel tucán y se metió en una caseta.

CAPÍTULO 4

¡Salvados!.

Javier muerto de intriga estuvo pensando en qué haría aquel hombre y se dispuso a esperar.

_ Tarda mucho. Tendré que investigar esta zona y ver dónde tienen a Pochí y a los investigadores.

Así que salió de los árboles y miró por la rendija de una de las casetas. Había tres personas bastante morenas, parecían de la tribu pero eso no era lo interesante. Lo que de verdad era interesante era que estaban agachadas, estaban mirando y tocando algo que parecía gustarles pero ¿qué era?

_ ¡¡¡¡Pochí!!!!_ Javier salió corriendo para esconderse. Los hombres de la caseta salieron por el grito. Pero por suerte Javier iba de verde y se camufló entre los arbustos y no le vieron. Luego salió de nuevo y se metió en la caseta.

_ Pochí, menos mal que estás a salvo. A mí por poco me cogen_ desató a Pochí y salieron de allí.

_ Un momento, nos olvidamos de los investigadores. Tenemos que volver_ Volvieron y vieron no una caseta sino una tienda de campaña muy grande.

_ Seguro que están ahí_ Asomaron la cabeza y vieron lo que esperaban ver. Vieron a los investigadores atados. ¡Pero estaban custodiados por el jefe de la tribu!

Javier pensó: tengo que conseguir que salga fuera el jefe. Entonces se vistió de hombre de tribu y entró pero no sabía qué decir. Sintió un hormigueo por el cuerpo. Al final le hizo señas para que saliese. Se llevó una gran sorpresa al ver que el hombre afirmó y salió. Entonces vio que se metía en una de las casetas. Se quitó el traje de tribu y se puso el suyo de investigador. Los otros se sobresaltaron cuando vieron que no era uno de la tribu sino Javier. Se alegraron mucho. Javier cogió su espada y liberó a los tres. Luego asomaron la cabeza por la puerta y vieron que venía alguien, hicieron un agujero en la parte trasera de la tienda y se metieron en la selva. Entonces los tres gritaron:

_ ¡¡¡Salvados!!!

Pero si nos acordamos... hicieron un agujero y estaba viniendo alguien. ¿Qué pasará después?

CAPÍTULO 5

La persecución. Cuando estuvieron en la selva todos se alegraron.

_ ¡Eso!_ exclamó Tom.

Brayan no habló. Entonces Pochí subió a un árbol y despareció, luego volvió con un plátano para Brayan que sólo dijo gracias. Parecía como si algo le preocupara pero ¿qué?. Estuvo todo el tiempo callado. Los demás empezaron a preocuparse.

_ ¡Venga Tom!, ¡alegra esa cara!_ dijo Javier_ Ya sólo nos quedan seis millas ¡ánimo!_ Pero nada, no respondía.

_ ¡Ya está bien! Descansemos un rato, todavía queda camino que recorrer.

Descansaron diez minutos y siguieron. Ninguno se miró ya que todos querían regresar. Cuando llegaron alguien les esperaba.

_ ¡¡¡¡Racamús!!! ¡Qué alegría volver a verte!_ exclamó Tom.

Javier se fijó en Racamús ya que había sido él quién le había metido en todo esto. Era una persona morena, bastante delgado, llevaba gafas de sol y parecía bastante simpático.

_ ¡Hola chicos!, me alegro de que estéis aquí. Y gracias Javier, te lo agradezco mucho. Tom, Rick... ¿Dónde está Brayan?_ Todos observaron que cuando no se miraron había desaparecido.

_ Me voy con vosotros_ dijo Racamús.

A todos les encantó tener a Racamús con ellos. Rick cogió unos prismáticos e intentó buscar a Brayan pero no lo consiguió ver porque había demasiados árboles. Siguieron y allí lo vieron, de rodillas, parecía que buscaba algo.

_ ¿Qué buscas?_ dijo Tom.

_ Mi radio_ contestó Brayan.

Javier y Pochí recordaron la radio que se encontraron la otra vez, entonces Javier dijo:

_ ¡¿Así que todo esto era por la radio?!

_ Sí, era de mis tatarabuelos_ respondió él.

_ Tom, la radio_ dijo Javier.

_ ¿Dónde la has encontrado?

_ Por aquí, en la jungla.

_ Gracias, te debo una_ Tom y Rick miraban sorprendidos a todas partes.

_ ¿Qué pasa?_ dijo Racamús.

_ Míralo tú_ respondió Rick

Racamús se fijó todo lo que pudo en la arboleda y al cabo de un rato reconoció que ¡la tribu les había acorralado!, ¡había indígenas a la derecha, delante y detrás! La izquierda estaba desocupada. Salieron corriendo todo lo que pudieron pero Javier era un “piernascortas” y se iba quedando atrás. Pochí quería pagar su deuda con Javier por lo del león y cuando le raptaron. Se dispuso a bailar la samba delante de todos. La tribu se quedó a ver aquel espectáculo y a ellos les apeteció quedarse a bailar. Pochí aprovechó y mientras bailaban alcanzó a los demás. La tribu al ver que era una trampa salió con más velocidad a la persecución de Javier, Pochí, Racamús, Tom, Rick y Brayan. Brayan también quiso pagar su deuda, cogió su maravillosa radio, le dio un beso y la dejó. Aquello sí que no lo rechazaron, se pusieron a bailar y no pararon. Todos salieron exhaustos y se fueron al hotel, le dieron un tazón de leche a Pochí y los demás tomaron un café que les supo a gloria después de todo lo hecho. Finalmente todos brindaron diciendo:

_ ¡¡¡Esto sí que ha sido una aventura!!!

EPÍLOGO

A Javier le encantó esa aventura porque además de pasarlo bien hizo muchos amigos. Al final Pochí se quiso ir con Javier, así que se fueron los dos juntos. Se despidieron pero Racamús se adelantó y dijo:

_ ¡Esperad!. ¡Eh, los dos, venid aquí!_ Ellos dejaron sus cosas en el suelo y obedecieron, Javier pensaba que sería un abrazo de despedida pero no estaba seguro del todo.

Racamús desapareció entre la multitud pero luego volvió con algo en la mano. Desde lejos parecían monedas pero después se vio con toda claridad, eran unas medallas, medallas de oro. Racamús se la colocó a Pochí diciendo:

_ Gracias amiguito, te lo mereces_ luego cogió otra más grande y poniéndosela a Javier dijo_ Gracias de corazón, eres la persona más amable y decisiva que he visto. Te la mereces.

Javier se puso colorado de vergüenza pero se le pasó. Y dicho esto se metieron en el avión y emprendieron el viaje a casa.

 

FIN.